El club que desee participar en la Tercera División, en la Comunidad Autónoma de Canarias, sabe que debe gestionar un presupuesto que puede rondar los 90.000 euros, como mínimo, de lo contrario, subir a competir en una categoría tan exigente, podría llevarle a pasar serios apuros económicos, que acabaría condicionando su trayectoria deportiva.

Este presupuesto se interpreta desde puntos de vista dispares, desde posiciones contrapuestas, dependiendo que el dinero llegue del ente federativo, del club, de los técnicos y jugadores, o de la propia sociedad en la que participan aficionados y entidades colaboradoras.

Empezando por éstas últimas, para una institución pública, Ayuntamiento o Cabildo, colaborar con una entidad deportiva, aportando dinero, se hace imposible en las islas capitalinas, y más habitual, en las no capitalinas. Para un municipio pequeño, con un equipo representativo en la máxima categoría del fútbol regional, esa colaboración no sólo es necesaria, diría que hasta casi “obligada”.

En esos pueblos pequeños la colaboración empresarial tiene un aporte más de compromiso, que de rendimiento, y el día a día se vive, “casi en familia”. Para esos clubes, salir adelante, es una obra de ingeniería financiara, una economía doméstica que respira, al minuto, y siempre que no tenga sobresaltos inesperados.

Los presupuestos de los equipos de la Tercera División en Canarias, se pueden clasificar en tres categorías, una primera con los equipos filiales, una segunda con los que tienen aspiraciones de categoría superior, y una tercera con los que luchan por salvar su presencia en la categoría nacional.

Los filiales, que se van nutriendo de los presupuestos generales del club, y salvo catástrofe de la propia entidad, son el raro caso en la categoría, y pueden permitirse tener jugadores con ficha amateur, pero con contratos firmados que les vinculan, y por los que reciben una compensación económica alta, comparados con los otros.

El resto, el noventa por ciento de los que participan, van haciendo encajes de bolillos para sumar todos los meses las cantidades necesarias para sobrevivir, que separan, principalmente, en dos conceptos, gastos de la plantilla, por un lado, gastos de funcionamiento del equipo, por otro.

Las cifras comunes para todos los clubes en Canarias son: arbitrajes, 12.000 euros; fichas y mutualidad de los jugadores, 5.700; fichas y mutualidad de los técnicos, 1.600; Tarjetas a lo largo de la temporada, 2.500; equipaciones, 9.000, gastos éstos, de obligado cumplimiento para salir a competir, que superan en sus presupuestos los 30.000 euros.

A los que habría que añadir, por un lado, los desplazamientos, unos 8.000 para los equipos de las islas capitalinas, y unos 12.000 para las no capitalinas, que deben aumentarse en los 3.000 de guagua, para moverse en la isla de destino, y otros 4.000, como la manutención de los equipos, todo en cifras aproximadas.

En el transporte dentro de la isla en la que participa el equipo, hay dos excepciones mencionables, Lanzarote y San Fernando, que tienen acuerdos publicitarios con compañías de Rent a Car, que les facilitan esos desplazamientos.

Con respecto al gasto que puede ocasionar la configuración de la plantilla del equipo, hay casos dispares, como equipos que no pagan a sus jugadores, otros que ofrecen un incentivo por punto o victoria obtenida, y los menos, que si abonan regularmente unas cantidades pactadas con el jugador, pero en éste caso, los datos son reservados por los clubes, que no los facilitan, aunque, curiosamente, entre los jugadores hablan, y todos saben cómo se van moviendo los equipos en ese aspecto.

De las cifras dadas como gastos, el más llamativo es el coste arbitral, un pago conjunto al cincuenta por ciento de los dos equipos en el partido, y que aparece en el recibo con la cantidad de, 594,56 euros. De los cuales, el colegiado obtiene 121 (20%), cada asistente 56 (9%), y el Colegio al que está adscrito, 102 (17%). El reparto, 335, es del 57% del recibo, quedando una cantidad de, 259 (43%), sin destino claro, y reflejada como Gastos del Comité.

En cuanto a los ingresos de los clubes, los que repiten en la Tercera División de la campaña anterior, han podido subir a sus balances, ese 1% de derechos de TV, tantas veces prometido y nunca repartido, que ha supuesto un gran alivio, con esos 27.500 al inicio del ejercicio deportivo.

A estos datos, hay que añadir la aportación de los ayuntamientos, o incluso de algunos cabildos de islas menores, pero no en todos los casos, pues hay equipos que no reciben nada.

Luego las aportaciones de las casas publicitarias, que generalmente colaboran más por favor que por otra cuestión empresarial, sumado además, a los ingresos, escasos, de la venta de entradas, que por la media de espectadores de las últimas temporadas pueden rondar los 20.000 euros en la temporada, siendo generosos.

Fdo. Agustín Lorenzo

http://tibiabin.com/wp-content/uploads/2017/10/IMG_4930-694x463-694x463-1.jpghttp://tibiabin.com/wp-content/uploads/2017/10/IMG_4930-694x463-694x463-1-300x200.jpgTibiabinActualidadTercera División G. Canario
El club que desee participar en la Tercera División, en la Comunidad Autónoma de Canarias, sabe que debe gestionar un presupuesto que puede rondar los 90.000 euros, como mínimo, de lo contrario, subir a competir en una categoría tan exigente, podría llevarle a pasar serios apuros económicos, que acabaría...